La Iglesia Católica enseña que la alianza de matrimonio es una asociación permanente y exclusive entre un hombre y una mujer. El matrimonio es una vocación santa, un llamado, que por su naturaleza promueve el bien de ambos y que está abierto a la procreación y la educación de los niños. Se hace presente el matrimonio con el acto libre y sin impedimento de dar consentimiento mutuo. El Sacramento de Matrimonio debe de llevarse a cabo normalmente con la celebración de la Santa Misa. A través de la celebración de la Misa, los novios ofrecen sus vidas mutuamente como Cristo hizo por Su Iglesia. Participando en la Misa, la pareja se une por Cristo, quien está presente en la Santa Eucaristía. El hombre y la mujer, ya una sola carne, están llamados a ser un signo físico del amor de Dios; un amor en que se da completa y fielmente en todas formas y fecundo en estar abierto a los niños. En la tradición católica, el matrimonio tiene un significado no solamente para la novia y el novio, sino también para la Iglesia entera. La unión de los esposos en el matrimonio es sagrada por Dios (Génesis 2) y, cuando dos personas bautizadas se casan, se eleva a la dignidad de un sacramento por Jesús el Señor. El Código de Derecho Canónico de la Iglesia normalmente requiere que los católicos romanos bautizados se casen ante un sacerdote o diácono dentro de una Iglesia Católica. De vez en cuando, una pareja católica, o por ignorancia o por otros motivos, comienzan a vivir en unión libre o se casan por lo civil. Luego se dan cuenta de la necesidad de casarse por la Iglesia. La Iglesia tiene una forma de ayudar que se llama la convalidación. La convalidación es el proceso de casarse por la Iglesia Católica cuando ya se casaron, pero no fue un matrimonio válido en la Iglesia. Un ejemplo común es cuando uno o dos católicos bautizados se casaron solamente por lo civil. El proceso de convalidación matrimonial es un proceso que les ayudará a convalidar su unión y recibir el Sacramento del Matrimonio por la Iglesia Católica. No es simplemente una “bendición” de una unión existente. En los ojos de la Iglesia es el comienzo del matrimonio. Requiere que se realice una nueva alianza de consentimiento libre. Una convalidación es una verdadera celebración del matrimonio, por lo tanto, sigue el Ritual del Matrimonio de la Iglesia Católica. Ya sea que el rito se lleve a cabo dentro o fuera de la Misa, incluye una Liturgia de la Palabra (lectura de las Escrituras y homilía), Oraciones de los Fieles, el Rito del Matrimonio, Padre Nuestro, Bendición Nupcial y Bendición Final y Despedida. Las convalidaciones suelen ser mucho más sencillas que otras bodas en cuanto a los demás detalles ceremoniales (número de asistentes, vestimenta, música, etc.), pero debe haber al menos dos testigos además del sacerdote o diácono. Para facilitar el proceso de convalidación, en San Judas se hacen bodas comunitarias en ciertas fechas durante el año. Estas bodas comunitarias es para varias parejas convalidar su unión al mismo tiempo. Hay una preparación previa que es necesario ya que es un paso serio para la pareja.
PREPARACIÓN PREVIA
Inscripción en la parroquia: Al menos uno de los novios debe pertenecer a la parroquia donde desean casarse. Esto implica que haya una relación establecida con la comunidad parroquial. Los parroquianos o feligreses a menudo requieren una carta de recomendación de la parroquia de origen si los novios desean casarse en una parroquia distinta.
Documentación inicial: La pareja tienen que presentar los siguientes documentos a la oficina:
Certificados de bautismo, primera comunión, y confirmación (los Sacramentos de iniciación cristiano: emitidos en los últimos seis meses.
Licencia civil de matrimonio, necesaria para que la unión sea reconocida tanto eclesiástica como legalmente.
Certificado de preparación al matrimonio.
La participación en un programa durante los nueve meses previos a la boda puede ayudar a ser una experiencia de crecimiento para la pareja. Se puede elegir el programa que mejor se adapte a sus necesidades, edad y situación entre las siguientes opciones:
Asesoramiento en pareja con el sacerdote: Al entregar la documentación, se le asignará una cita con un sacerdote para completar una evaluación y llenar los formularios requeridos. Se debe traer dos testigos, personas que los conocen desde hace mucho tiempo. Estos testigos servirán como padrinos para la pareja y los van a acompañar a la pareja en su compromiso de vida y darán testimonio de la fe. Por lo tanto, deben estar comprometidos con la fe y ser ejemplo de vida cristiana.
Detalles sobre la celebración litúrgica: A la conclusión del asesoramiento, se les entregará los detalles de la boda comunitaria y del ensayo de la ceremonia.
Confesión previa: Se invita a los novios a recibir el sacramento de la reconciliación para prepararse espiritualmente y recibir la gracia de Dios. Deben hacerlo con una buena preparación, para ello el sacerdote facilitará material de exámenes de conciencia y sugerirá videos. Así mismo, conviene que los familiares, especialmente los hijos y nietos que ya hayan recibido su primera comunión se confiesen y comulguen en la boda orando por sus familiares que se están casando.
Aspectos logísticos
Donación asociada con la boda
Hable con la oficina para la donaci[on acutal
Al momento de entregar todos los documentos se hace un depósito de $200, lo cual no es reembolsable.
El saldo se debe pagar el día de la entrevista con el sacerdote para llenar los formularios.
Todas las celebraciones de la parroquia tendrán un saludo de bienvenida y orientaciones particulares como también una monición inicial.
Celebración del matrimonio y firma de los documentos
Firma de los documentos legales: Después de la celebración, los novios, el sacerdote y los testigos firman el acta de matrimonio eclesiástico, que es guardado en los archivos parroquiales. La pareja también debe registrar su matrimonio civil para la validez legal del mismo.
Participación en la comunidad parroquial: Los recién casados son invitados a integrarse en actividades de la parroquia, especialmente en los ministerios que promueven el fortalecimiento de la vida familiar, como los grupos de catequesis familiar o de pastoral matrimonial.
Este proceso permite que la pareja no solo cumpla con los requisitos formales, sino que viva una experiencia de fe y preparación espiritual profunda, con el acompañamiento de su comunidad, sus familias y la guía de la Iglesia.
Oración de los esposos Señor, nuestro Dios, te bendecimos por tomar en tus manos nuestro amor. Ayúdanos a cumplir nuestra misión. Ven a compartir nuestra vida. Ayúdanos a formar a nuestros hijos, a ser testigos de tu amor en nuestra familia y en la comunidad. Danos fuerza en los desalientos; comparte nuestras alegrías. Señor, bendice nuestro amor. Amén.
“De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mt 19,6